Cristina Blas. Cada día aparece al menos un sondeo sobre intención de voto o un análisis por parte de un experto sobre quién ganará las elecciones presidenciales en EEUU el 4 de noviembre, pero la imaginación popular ayudada de la estadística y la probabilidad ha desarrollado pequeños trucos para hacer proyecciones sobre el nombre del próximo ocupante de la Casa Blanca. Veremos si este año aciertan.
Hay una extendida creencia en EEUU según la cual el candidato que venda más caretas de Halloween será el ganador. En 2004, las tiendas de disfraces hicieron el agosto con George W. Bush —y eso que las de John Kerry no tenían desperdicio— y ganó las elecciones. En esta campaña, de hacer caso a este criterio, Barack Obama sería el próximo presidente de la superpotencia. El 57% de las máscaras vendidas en Amazon llevan la cara del demócrata, frente al 43% con la de McCain.
Hay otra máxima, no muy científica, pero que suele acertar y es que siempre gana el candidato más alto... hasta que llegó George W. Bush. Su rival en 2000, Al Gore, superaba su altura en cinco centímetros (1,85 frente a 1,80) y en 2004, John Kerry con su 1,93 debería haber ganado, pero no fue así.
Obama mide 1,87 y McCain, 1,68, lo que de ganar le situaría como el tercer presidente más bajito de la historia de EEUU. Saque sus propias conclusiones.
Deportes y horóscopos
Si ninguna de estas opciones le convence, hay más. Una tradición deportiva desde 1936 establece que si los Washington Redskins pierden el último partido en su estadio antes de las elecciones, hay cambio de guardia en la Casa Blanca. Aunque ese domingo de 2004, el equipo cayó derrotado y, aún así, George W. Bush siguió cuatro años más.
Más supersticiones. El candidato que lidera las encuestas de Gallup en la segunda semana de octubre gana. Esto ha sido así desde 1952, así que siguiendo esta tradición Obama se impondrá en los comicios porque, a día de hoy, el resultado es 52%-41%.
Otra ley no escrita establece que Delaware es el único estado que ha votado por el ganador en todas las elecciones desde 1952, excepto en 2000, cuando se inclinó por el que más voto popular consiguió (Gore) y no por el vencedor del Colegio Electoral (Bush). En 2008, ¿adivinan a quién dan los sondeos la victoria en este estado ? A Barack Obama.
Mayoría de zurdos
También hay quien confía en los astros y, según los análisis que hacen los expertos de los horóscopos de los dos candidatos, el de McCain es más presidencial y presenta más rasgos de buena fortuna que el de su rival, así que en este caso, el republicano parte con ventaja para imponerse en el Election Day.
Cuatro de los seis últimos presidentes han sido zurdos y esto es mucha casualidad teniendo en cuenta que suponen menos del 12% de la población. También en este caso, Bush fue rompedor, un diestro tras Gerald Ford, Ronald Reagan, su padre, George H. W. Bush, y Bill Clinton. Pues bien, este año, los dos candidatos son zurdos, así que gane quien gane no se romperá la tradición. Nadie se pone de acuerdo sobre el porqué de esta abundancia de presidentes zurdos, aunque muchos esgrimen la teoría de que poseen cualidades superiores a la media.
Parece que no sólo los sesudos sondeos de opinión, basados en centenares de encuestas y con la crisis económica como principal factor de voto, también los pequeños trucos apuntan a un claro ganador de las presidenciales: Barack Obama. Habrá que esperar al 4 de noviembre para ver si éste es el año en el que se rompen o se reafirman las estadísticas.
domingo, 12 de octubre de 2008
viernes, 10 de octubre de 2008
Ira en EU contra los políticos y los ejecutivos de Wall Street
Nueva York, 8 de octubre. “¿Ya están brincando los ejecutivos desde los edificios de Wall Street? Ojalá vayan y los arresten antes de que lo hagan, hijos de la chingada”, dice un neoyorquino leyendo los titulares de los periódicos hoy.
Algunos de esos ejecutivos hicieronpoco para cambiar la ira popular cuando se presentaron en audiencias ante el Congreso esta semana, donde intentaron justificar sus decisiones que resultaron en la crisis financiera más grande desde la Gran Depresión.
Richard Fuld, ejecutivo en jefe de Lehman Brothers, uno de los cinco bancos de inversiones más grandes que entró en quiebra en 15 de septiembre, no tenía respuesta cuando el representante Henry Waxman lo interrogó así: “Su empresa ahora está en bancarrota y su país en un estado de crisis, pero usted se queda con sus 480 millones (la remuneración que ha ganado en sus años como jefe de la empresa). ¿Usted cree que eso es justo?.. Es casi inimaginable para tanta gente”.
Ahí se reveló que cuando un ejecutivo de bajo rango sugirió que los ejecutivos de Lehman deberían considerar anular su ingreso adicional, el jefe de inversiones globales de la empresa, George Walker, quien resulta ser primo del presidente George W. Bush, envió una disculpa por permitir que haya circulado tal sugerencia. Cuatro días antes de declararse en bancarrota, el comité ejecutivo de compensaciones de la empresa recomendó que tres ejecutivos que se retiraban deberían ser premiados con 20 millones de dólares.
Detrás de Fuld en el público de la audiencia, había pancartas en las que se leía “Vergüenza” y “Limiten la avaricia”.
Ayer, frente al mismo comité del Congreso, le tocó el turno a los ejecutivos de la gigantesca aseguradora AIG. Fueron interrogados sobre cómo era posible que seis días después de que los contribuyentes del país habían rescatado la empresa con 85 mil millones de dólares, los ejecutivos gastaron 500mil dólares de la empresa para relajarse en un hotel de lujo en las playas de California, donde ocuparon 60 habitaciones.
Ahí gastaron 200 mil para los cuartos, 150 mil para comidas, 10 mil en el bar, y 23 mil en el spa. “Estaban consiguiendo sus manicures, sus faciales, sus pedicures y sus masajes mientras que el pueblo estadunidense estaba pagando la cuenta”, declaró el representante Elijah Cummings al interrogarlos.
Sin embargo, hoy se anunció que la Reserva Federal estaba otorgando otro préstamo de 38.7 mil millones a AIG.
De pronto, parece, los que antes eran admirados como los “maestros del universo” ahora son los villanos de esta historia junto con varios de sus cuates en la cúpula política.
Nadie sabe si el rescate financiero funcionará, pero la ira y desconfianza popular contra la cúpula política y económica del país es palpable en las calles (no es por nada que la Casa Blanca republicana y el Congreso demócrata registran sus niveles más altos de desaprobación en la historia en las encuestas).
Que ambos candidatos presidenciales, que el liderazgo demócrata y la Casa Blanca republicana y una mayoría de ambos partidos afirmen, al unísono, que entregar miles de millones al sector más rico del país para beneficio de todos los demás, con esa consigna de que “no es para Wall Street, sino para Main Street”, sigue sonando hueco y algo sospechoso.
Mike Lupica, columnista del New York Daily News, lo expresa cuando escribe:“en momentos de crisis el liderazgo del país es una vergüenza... Hablan de miles de millones y billones a gente que se está ahogando en deudas de tarjetas de crédito, que no logra conseguir préstamos para ir a la universidad, y menos pueden pagarlas, que ya no tienen con qué pagar la gasolina para sus coches... Ya nadie les cree más”.
O Michael Moore, el cineasta, quien escribe que “los 400 estadunidenses más ricos... tienen más que los 150 millones de estadunidenses de abajo. Cuatrocientos estadunidenses ricos tienen más guardado que la mitad de todo el país. Su valor neto combinado es 1.6 billones. Durante los ocho años del gobierno de Bush, su riqueza se ha incrementado por casi 700 mil millones, el mismo monto que ahora están demandando que les demos para su ‘rescate’. ¿Por qué no mejor gastan la lana que ganaron con Bush para rescatarse a sí mismos? Aún contarían con casi un billón de dólares para compartir entre ellos. ¿Por qué razón se nos ocurre dar a estos barones rateros más de nuestro dinero?”
Es el fin de una segunda edad “dorada”, dicen unos (la primera acabó con la Gran Depresión); otros que es el fin de una economía encabezada por los autoproclamados “maestros del universo”, los ejecutivos del sector financiero que se presentaban casi como dioses, encargados de lo que ahora muchos dicen que fue más bien un casino.
El momento recuerda una conversación ficticia sobre la economía ficción del mundo financiero especulativo. Gordon Gekko, el multimillonario inversionista en sus oficinas de lujo en Nueva York ledice a su aprendiz Bud Fox que Wall Street es “una ilusión que se ha vuelto real”. El aprendiz le pregunta acerca de los límites de la avaricia, “¿Pero cuánto es suficiente?”, furioso porque Gekko está por comprar una aerolínea sólo para destruir la empresa como negocio; empresa donde trabajan el padre de Fox y otros sindicalizados que perderán sus empleos. Gekko le responde que si no sabía que “el 1 por ciento del país es dueño de 50 pro ciento de la riqueza”, y que ese más de 90 por ciento del país ha sido convencido que así es el mundo. “Yo produzco nada”, dice, sino que sólo juega con lo que ha sido creado por otros. Y acaba: “A poco eres tan ingenuo que crees que vivimos en una democracia. Esto es el libre mercado”. Gekko, personaje actuado por Michael Douglas por lo cual ganó el Oscar, y Fox, actuado por Charlie Sheen (su padre en la vida real, Martin Sheen, tiene el papel de su padre aquí también) fueron parte de la película Wall Street dirigida por Oliver Stone hace 20 años.
Algunos de esos ejecutivos hicieronpoco para cambiar la ira popular cuando se presentaron en audiencias ante el Congreso esta semana, donde intentaron justificar sus decisiones que resultaron en la crisis financiera más grande desde la Gran Depresión.
Richard Fuld, ejecutivo en jefe de Lehman Brothers, uno de los cinco bancos de inversiones más grandes que entró en quiebra en 15 de septiembre, no tenía respuesta cuando el representante Henry Waxman lo interrogó así: “Su empresa ahora está en bancarrota y su país en un estado de crisis, pero usted se queda con sus 480 millones (la remuneración que ha ganado en sus años como jefe de la empresa). ¿Usted cree que eso es justo?.. Es casi inimaginable para tanta gente”.
Ahí se reveló que cuando un ejecutivo de bajo rango sugirió que los ejecutivos de Lehman deberían considerar anular su ingreso adicional, el jefe de inversiones globales de la empresa, George Walker, quien resulta ser primo del presidente George W. Bush, envió una disculpa por permitir que haya circulado tal sugerencia. Cuatro días antes de declararse en bancarrota, el comité ejecutivo de compensaciones de la empresa recomendó que tres ejecutivos que se retiraban deberían ser premiados con 20 millones de dólares.
Detrás de Fuld en el público de la audiencia, había pancartas en las que se leía “Vergüenza” y “Limiten la avaricia”.
Ayer, frente al mismo comité del Congreso, le tocó el turno a los ejecutivos de la gigantesca aseguradora AIG. Fueron interrogados sobre cómo era posible que seis días después de que los contribuyentes del país habían rescatado la empresa con 85 mil millones de dólares, los ejecutivos gastaron 500mil dólares de la empresa para relajarse en un hotel de lujo en las playas de California, donde ocuparon 60 habitaciones.
Ahí gastaron 200 mil para los cuartos, 150 mil para comidas, 10 mil en el bar, y 23 mil en el spa. “Estaban consiguiendo sus manicures, sus faciales, sus pedicures y sus masajes mientras que el pueblo estadunidense estaba pagando la cuenta”, declaró el representante Elijah Cummings al interrogarlos.
Sin embargo, hoy se anunció que la Reserva Federal estaba otorgando otro préstamo de 38.7 mil millones a AIG.
De pronto, parece, los que antes eran admirados como los “maestros del universo” ahora son los villanos de esta historia junto con varios de sus cuates en la cúpula política.
Nadie sabe si el rescate financiero funcionará, pero la ira y desconfianza popular contra la cúpula política y económica del país es palpable en las calles (no es por nada que la Casa Blanca republicana y el Congreso demócrata registran sus niveles más altos de desaprobación en la historia en las encuestas).
Que ambos candidatos presidenciales, que el liderazgo demócrata y la Casa Blanca republicana y una mayoría de ambos partidos afirmen, al unísono, que entregar miles de millones al sector más rico del país para beneficio de todos los demás, con esa consigna de que “no es para Wall Street, sino para Main Street”, sigue sonando hueco y algo sospechoso.
Mike Lupica, columnista del New York Daily News, lo expresa cuando escribe:“en momentos de crisis el liderazgo del país es una vergüenza... Hablan de miles de millones y billones a gente que se está ahogando en deudas de tarjetas de crédito, que no logra conseguir préstamos para ir a la universidad, y menos pueden pagarlas, que ya no tienen con qué pagar la gasolina para sus coches... Ya nadie les cree más”.
O Michael Moore, el cineasta, quien escribe que “los 400 estadunidenses más ricos... tienen más que los 150 millones de estadunidenses de abajo. Cuatrocientos estadunidenses ricos tienen más guardado que la mitad de todo el país. Su valor neto combinado es 1.6 billones. Durante los ocho años del gobierno de Bush, su riqueza se ha incrementado por casi 700 mil millones, el mismo monto que ahora están demandando que les demos para su ‘rescate’. ¿Por qué no mejor gastan la lana que ganaron con Bush para rescatarse a sí mismos? Aún contarían con casi un billón de dólares para compartir entre ellos. ¿Por qué razón se nos ocurre dar a estos barones rateros más de nuestro dinero?”
Es el fin de una segunda edad “dorada”, dicen unos (la primera acabó con la Gran Depresión); otros que es el fin de una economía encabezada por los autoproclamados “maestros del universo”, los ejecutivos del sector financiero que se presentaban casi como dioses, encargados de lo que ahora muchos dicen que fue más bien un casino.
El momento recuerda una conversación ficticia sobre la economía ficción del mundo financiero especulativo. Gordon Gekko, el multimillonario inversionista en sus oficinas de lujo en Nueva York ledice a su aprendiz Bud Fox que Wall Street es “una ilusión que se ha vuelto real”. El aprendiz le pregunta acerca de los límites de la avaricia, “¿Pero cuánto es suficiente?”, furioso porque Gekko está por comprar una aerolínea sólo para destruir la empresa como negocio; empresa donde trabajan el padre de Fox y otros sindicalizados que perderán sus empleos. Gekko le responde que si no sabía que “el 1 por ciento del país es dueño de 50 pro ciento de la riqueza”, y que ese más de 90 por ciento del país ha sido convencido que así es el mundo. “Yo produzco nada”, dice, sino que sólo juega con lo que ha sido creado por otros. Y acaba: “A poco eres tan ingenuo que crees que vivimos en una democracia. Esto es el libre mercado”. Gekko, personaje actuado por Michael Douglas por lo cual ganó el Oscar, y Fox, actuado por Charlie Sheen (su padre en la vida real, Martin Sheen, tiene el papel de su padre aquí también) fueron parte de la película Wall Street dirigida por Oliver Stone hace 20 años.
miércoles, 1 de octubre de 2008
Experto en seguridad cibernética: "Hackers planean robar la elección para McCain"
Por: Paul Joseph Watson, Prisonplanet/Prensa Web YVKE*
30 de septiembre 2008. - Stephen Spoonamore advierte en una nueva entrevista que las máquinas de votación electrónicas representan una amenaza a la seguridad nacional y que hackers ya están planeando robar la elección presidencial 2008 para John McCain.
Spoonamore es un miembro del Gran Viejo Partido (GOP) y republicano de toda la vida, habiendo trabajado en campañas electorales con Rudy Giuliani y Michael Bloomberg. También posee 20 años de experiencia en sistemas de comunicaciones en red y codificados para bancos, televisión, telecomunicaciones, EMS, ejército y otros fines.
En una entrevista, Spoonamore advierte que hackers están planeando robar la elección de parte del bando de John McCain y hasta predice el margen de victoria, que McCain tendrá una “espeluznante recuperación” y que ganará con 51.2 % de los votos, con tres votos electorales sobre Obama.
“Esta es una amenaza a la seguridad nacional” dijo Spoonamore, “es muy posible para un gobierno extranjero, comenzar a manipular esa transmisión de códigos tal como ellos intentan hacer bastante a menudo con nuestros datos financieros…. lidiamos con eso todos los días, por el lado comercial,” añadió, notando que China, y no los ciudadanos estadounidenses, tiene un mayor chance de escoger al próximo presidente de los EEUU.
Spoonamore también apuntó a Israel como otro gobierno extranjero que estaba planeando intentar hackear la elección presidencial. “No sabemos quien está cambiando el voto ahora – estos resultados extraños llegan de todos lados,” dijo Spoonamore, añadiendo que el peligro del voto de ser hackeado por Israel, China o Rusia es aún una mayor amenaza que el fraudulento voto partidista de parte de los demócratas y republicanos.
”Hemos construido un sistema vulnerable y mucha gente quisiera explotar esa vulnerabilidad y no todos ellos tienen el mejor interés en nuestra nación,” añadió. En la entrevista, Spoonamore destaca cuan fácil es hackear una máquina electrónica de votación y manipular una elección.
“Si la gente cree que una máquina de votación conectada a un tabulador es diferente a todas aquellas cajas registradoras conectadas a un procesador central, sepan que es la misma cosa,” dijo Spoonamore. “Si usted pone a un hombre en medio del ataque, una computadora colocada en el medio que pueda cambiar o capturar ó manipular la información, lo hará así” añadió.
“Es muy valioso ser presidente…..si usted puede robar las elecciones por un par de millones de dólares, por qué no lo haría,” dijo Spoonamore, añadiendo que las dos últimas elecciones fueron robadas.
Spoonamore afirmó que él personalmente presenció a personas intentando hackear sistemas electorales y desde que lo hizo público con su testimonio, ha recibido amenazas para que no hable sobre fraude electoral porque socavará la confianza de los norteamericanos en el proceso de votación, a lo que Spoonamore respondió que las personas deberían dudar de sus votos porque “están siendo robados,”
Spoonamore afirmó que altos operadores republicanos le dijeron que el hackeo electoral era “solo una metodología diferente” pero ellos no comprendieron el hecho de que si usted construye un sistema hackeable, "hay cientos de tiburones que quieren hackearlo y usted no sabrá quién fue el hacker final.” Spoonamore indicó que la única manera para prevenir que las elecciones sean robadas es un completo retorno a las papeletas electorales, un “retroceso a lo que funcionó muy bien por 190 años,” y la eliminación de las máquinas electrónicas de votación.
Para ver la entrevista de Spoonamore:
http://www.youtube.com/watch?v=1lrFkRHrRDI
*Traducido al castellano por Ivana Cardinale
sábado, 27 de septiembre de 2008
EL DEBATE OBAMA-MCCAIN
Publicado por Victor (SDP)
Pensé originalmente en hacer un análisis punto por punto sobre el primer debate entre Barack Obama y John McCain, pero me pareció tan soso que creo que se reduce a 4 puntos:
1. A pesar de que el tema se llevó los primeros 30 minutos del debate—si no es que más—y a pesar de que el moderador Jim Leher les insistió hasta el cansancio que respondieran a la pregunta, ni Obama ni McCain quisieron opinar sobre la idea de que se usaran 700 mil millones de dólares para el rescate financiero de Estados Unidos. Obama lo dijo con claridad: “todavía no he leído el texto (de la iniciativa)”. Obviamente. La iniciativa todavía nisiquiera se redacta. Ni modo de apoyar algo que no se ha redactado. Aunque sí aclaró que quiere que se beneficie a la gente y no sólo a los potentados. Mientras tanto John McCain fue cauteloso de sugerir que apoya la iniciativa, pero sin entrar en detalles porque sabe que es una iniciativa que le va a dar en la torre a Estados Unidos si se hace como Bush quiere.
2. McCain trató de pintar a Obama como alguien que quiere estar gaste y gaste el dinero del erario y subir impuestos. Obama respondió que lo que McCain quiere es cortar programas sociales y bajarle los impuestos solamente a los más ricos. Dentro de este segmento de la discusión pasó algo interesante: John McCain usó el mismo discurso trillado de los panistas para tratar de justificar el bajarle los impuestos a los ricos: “es que en Estados Unidos las empresas pagan 35% de ISR y en Irlanda sólo pagan 11%.” Dije yo: “¡Ah chingá! ¿O sea que ahora la gran potencia económica mundial es Irlanda?” Francamente se vio muy chafa McCain. Obama, desde luego, le respondió que McCain lo que quiere es bajarle los impuestos a las trasnacionales petroleras.
(Aquí vale la pena hacer un paréntesis para mencionar lo siguiente: Bush le bajó los impuestos a los más ricos y el resultado fue un endeudamiento TRILLONARIO al erario en Estados Unidos. Si Obama hubiera querido noquear a McCain le hubiera dicho eso. No lo hizo.)
3. McCain defendió la guerra de Irak diciendo que la estrategia reciente que han implementado está llevando a Estados Unidos al triunfo. Obama le reviró que está presumiendo de una estrategia que se implementó luego de 4 años de que se tomaron malas decisiones. De hecho, en lo que fue uno de los momentos más “de izquierda” de Obama, de plano dijo que la verdadera pregunta debería ser si Estados Unidos debió haberse enfrascado en esa guerra en primer lugar. Es decir: vale gorro la estrategia ahorita; Estados Unidos NO debió haber invadido Irak.
4. McCain quiso golpear a Obama reclamándole que haya dicho que estaba dispuesto a reunirse para hablar sin precondiciones con Hugo Chávez, Raúl Castro y otros líderes de paises considerados “enemigos” por Estados Unidos. Obama le reviró que como presidente él estaría en su derecho de hablar con quien fuera y cuando fuera si era para el bien de la seguridad de Estados Unidos, y que hasta Henry Kissinger estaba de acuerdo en que era una buena idea hablar con los adversarios sin precondiciones.
Y ya. Realmente eso fue lo más rescatable del debate. Lo demás fueron los choros de rigor. Aunque hay que notar que McCain sela pasó tratando de repetir lugares comunes para tratar de ganarse al público republicano que no quiere ideas ni propuestas, y que se conforma con que le den atole con el dedo (igualitos que los panistas). En uno de los puntos más lacrimógenos de sus intentos por apelar al publico republicano, McCain contó la historia de una señora que le pidió que se pusiera una pulsera con el nombre de su hijo, que murió en Irak, y que hiciera todo lo que pudiera para que su sacrificio no fuera en vano. Obama respondió diciendo que a él una madre también le dio un brazalete de su hijo muerto en Irak, pero para pedirle que hiciera todo lo que pudiera para ninguna otra madre tuviera que pasar por lo que ella pasó con la muerte de su hijo.
Es decir, McCain apeló a la ignorancia y a la bravuconería de los conservadores (de nuevo, igual que con los panistas), y Obama apeló principalmente al sentido común. Estuvo muy lejos de verse como un verdadero candidato de izquierda, pero de lo que propuso, la mayor parte tuvo mucho sentido común.
Por cierto: Notimex al parecer le está queriendo hacer el favor a McCain de decir que puso a la defensiva a Obama. Bueno, pues les aviso lo siguiente: yo vi el debate por la página de internet de CNN. Una de las opciones para ver el debate eran verlo con las calificaciones que le daban los usuarios a Obama y a McCain. Vean como el público le dio mejor calificación a Obama que a McCain. No sólo eso; los electores independientes le dieron mejor calificación a Obama que a McCain. Así que Notimex podrá decir lo que quiera, pero el electorado americano, por lo pronto, sigue prefiriendo a Obama. Aquí la gráfica tomada de CNN:
Pensé originalmente en hacer un análisis punto por punto sobre el primer debate entre Barack Obama y John McCain, pero me pareció tan soso que creo que se reduce a 4 puntos:
1. A pesar de que el tema se llevó los primeros 30 minutos del debate—si no es que más—y a pesar de que el moderador Jim Leher les insistió hasta el cansancio que respondieran a la pregunta, ni Obama ni McCain quisieron opinar sobre la idea de que se usaran 700 mil millones de dólares para el rescate financiero de Estados Unidos. Obama lo dijo con claridad: “todavía no he leído el texto (de la iniciativa)”. Obviamente. La iniciativa todavía nisiquiera se redacta. Ni modo de apoyar algo que no se ha redactado. Aunque sí aclaró que quiere que se beneficie a la gente y no sólo a los potentados. Mientras tanto John McCain fue cauteloso de sugerir que apoya la iniciativa, pero sin entrar en detalles porque sabe que es una iniciativa que le va a dar en la torre a Estados Unidos si se hace como Bush quiere.
2. McCain trató de pintar a Obama como alguien que quiere estar gaste y gaste el dinero del erario y subir impuestos. Obama respondió que lo que McCain quiere es cortar programas sociales y bajarle los impuestos solamente a los más ricos. Dentro de este segmento de la discusión pasó algo interesante: John McCain usó el mismo discurso trillado de los panistas para tratar de justificar el bajarle los impuestos a los ricos: “es que en Estados Unidos las empresas pagan 35% de ISR y en Irlanda sólo pagan 11%.” Dije yo: “¡Ah chingá! ¿O sea que ahora la gran potencia económica mundial es Irlanda?” Francamente se vio muy chafa McCain. Obama, desde luego, le respondió que McCain lo que quiere es bajarle los impuestos a las trasnacionales petroleras.
(Aquí vale la pena hacer un paréntesis para mencionar lo siguiente: Bush le bajó los impuestos a los más ricos y el resultado fue un endeudamiento TRILLONARIO al erario en Estados Unidos. Si Obama hubiera querido noquear a McCain le hubiera dicho eso. No lo hizo.)
3. McCain defendió la guerra de Irak diciendo que la estrategia reciente que han implementado está llevando a Estados Unidos al triunfo. Obama le reviró que está presumiendo de una estrategia que se implementó luego de 4 años de que se tomaron malas decisiones. De hecho, en lo que fue uno de los momentos más “de izquierda” de Obama, de plano dijo que la verdadera pregunta debería ser si Estados Unidos debió haberse enfrascado en esa guerra en primer lugar. Es decir: vale gorro la estrategia ahorita; Estados Unidos NO debió haber invadido Irak.
4. McCain quiso golpear a Obama reclamándole que haya dicho que estaba dispuesto a reunirse para hablar sin precondiciones con Hugo Chávez, Raúl Castro y otros líderes de paises considerados “enemigos” por Estados Unidos. Obama le reviró que como presidente él estaría en su derecho de hablar con quien fuera y cuando fuera si era para el bien de la seguridad de Estados Unidos, y que hasta Henry Kissinger estaba de acuerdo en que era una buena idea hablar con los adversarios sin precondiciones.
Y ya. Realmente eso fue lo más rescatable del debate. Lo demás fueron los choros de rigor. Aunque hay que notar que McCain sela pasó tratando de repetir lugares comunes para tratar de ganarse al público republicano que no quiere ideas ni propuestas, y que se conforma con que le den atole con el dedo (igualitos que los panistas). En uno de los puntos más lacrimógenos de sus intentos por apelar al publico republicano, McCain contó la historia de una señora que le pidió que se pusiera una pulsera con el nombre de su hijo, que murió en Irak, y que hiciera todo lo que pudiera para que su sacrificio no fuera en vano. Obama respondió diciendo que a él una madre también le dio un brazalete de su hijo muerto en Irak, pero para pedirle que hiciera todo lo que pudiera para ninguna otra madre tuviera que pasar por lo que ella pasó con la muerte de su hijo.
Es decir, McCain apeló a la ignorancia y a la bravuconería de los conservadores (de nuevo, igual que con los panistas), y Obama apeló principalmente al sentido común. Estuvo muy lejos de verse como un verdadero candidato de izquierda, pero de lo que propuso, la mayor parte tuvo mucho sentido común.
Por cierto: Notimex al parecer le está queriendo hacer el favor a McCain de decir que puso a la defensiva a Obama. Bueno, pues les aviso lo siguiente: yo vi el debate por la página de internet de CNN. Una de las opciones para ver el debate eran verlo con las calificaciones que le daban los usuarios a Obama y a McCain. Vean como el público le dio mejor calificación a Obama que a McCain. No sólo eso; los electores independientes le dieron mejor calificación a Obama que a McCain. Así que Notimex podrá decir lo que quiera, pero el electorado americano, por lo pronto, sigue prefiriendo a Obama. Aquí la gráfica tomada de CNN:
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Bush en la ONU: la despedida de un esquizofrénico
En su discurso de 22 minutos ante la 63 Asamblea general, Bush alabó la “fuerza poderosa para el bien” que supone la ONU “en este despertar del siglo XXI”, luego de haberla embarcado en dos amaneceres sangrientos con los bombardeos sobre Afganistán, octubre de 2001, y la devastadora operación “shock y pavor” sobre Bagdad, marzo de 2003, a la que el entonces secretario general Kofi Annan se opuso hasta perder el puesto.
Bush también llamó a “estar enfocados y decididos y ser efectivos” para potenciar “con más urgencia que nunca” el carácter “multilateral” de la ONU, después de haber humillado todo tratado internacional, desde las armas hasta el ambiente, recurriendo siempre al mismo pretexto: “Son fatalmente defectuosos”.
Moderado como pocos y justiciero como nunca, el “vuelto a nacer” Bush olvidó su retórica punzante en contra de los reparos humanitarios de la ONU en Irak —cuando sus mismos inspectores de armas químicas insistían en que éstas ya habían sido destruidas—, y llamó a poner en alto la defensa de los derechos humanos, cuando la misma cantidad que Bush pide ahora para intentar salvar de la catástrofe a la economía de EU, 700 mmdd, fueron pedidos también al Congreso para continuar despedazando civiles en los “pantanos” de Irak y Afganistán.
Por fortuna, el mundo que hoy ve salir a Bush por la puerta trasera no es el mismo que le dio su respaldo tras el 11-S, cuando el imperio debió tomar conciencia que tenía los pies de barro. Pero la Casa Blanca republicana dilapidó la solidaridad y fracturó al planeta, volviendo a poner en el orden del día un supuesto “choque de civilizaciones” que, seis años después, demuestra no ser tal. Es más, la mayoría en el mundo desea un cambio en Washington, y el grueso de los estadunidenses no tendrían por qué no desearlo. Según Peter Brown, director del Instituto de sondeos de la Universidad de Quinnipiac (EU), “con una economía mala, una guerra impopular y un presidente republicano aún más impopular, es difícil encontrar electores que no apoyen un cambio”.
Brown se refería a la “leve ventaja” de Obama sobre McCain en cuatro estados clave, entre ellos Colorado (49%-45%) y Wisconsin (49-42). Pero pese al optimismo, nos asalta el miedo: ¿por qué, si la popularidad de Bush cayó a 30% y la economía se desploma, la ventaja de Obama es tan leve?
lunes, 22 de septiembre de 2008
Chávez inicia visita a China
BEIJING, CHINA.- El presidente venezolano, Hugo Chávez, inició este martes una visita de Estado a China, durante la cual firmará un acuerdo de compra de aviones de entrenamiento y de combate, según la agencia Nueva China.
Chávez, que llegaba de Cuba, permanecerá tres días en China, presentada como una "aliada estratégica", antes de viajar a Rusia, próxima etapa de una gira internacional.
En Pekín se reunirá el miércoles con el presidente Hu Jintao, precisó la semana pasada el Ministerio Venezolano de Relaciones Exteriores.
El presidente venezolano, enfrentado a Washington desde hace varios años, anunció antes de emprender viaje, que firmaría un contrato de compra de 24 aviones K-8 de entrenamiento, que las Fuerzas Aéreas venezolanas recibirán a primeros de año.
También debe anunciar la aportación de 4.000 millones de dólares suplementarios a un fondo de inversión chino-venezolano creado hace dos años.
http://www.informador.com.mx/internacional/2008/40359/6/chavez-inicia-visita-a-china.htm
jueves, 11 de septiembre de 2008
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